La casa es antigua ,pero está limpia y la cocina está muy nueva.Se aparca bien en la misma calle y nos dejaron una botella de sidra al llegar , son detalles que se agradecen.La ubicación es muy tranquila y no se oyen ruidos por la noche.
Que pasamos un poco de frío porque al estar regulada la calefacción se apagaba a las once de la noche y al acostarnos la casa ya estaba bastante fresca al igual que la noche , menos mal que había mantas en el armario . Y los plomos saltaban al encender el secador de pelo cuando la calefacción estaba puesta.

















