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Can Clavell
★★Dels Clavells 3, Artá- Wifi
- Piscina
- Aire acondicionado
13 alojamientos con confirmación inmediata · desde 114,13 € por noche
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Artá, en el noreste de Mallorca, concentra una oferta de alojamiento amplia y variada: 109 casas y villas disponibles, con precios que van desde los 249 euros por noche hasta una media de 1.158. La mayoría son villas con piscina privada (76), seguidas de casas de vacaciones (33), y en menor medida hoteles, apartamentos y alguna casa de huéspedes. La categoría media ronda las 3,6 estrellas, así que no esperes un lujo extremo generalizado, sino propiedades confortables y bien equipadas, muchas de ellas con encanto rural.
A la hora de elegir zona, conviene distinguir tres áreas. El casco antiguo de Artà, con calles empedradas y la iglesia de Sant Salvador, es ideal si quieres ir andando a bares, restaurantes y al mercado de los martes; aquí encontrarás casas como Casa Abeurador, que destaca por su patio interior y su ubicación céntrica. La zona de la costa, sobre todo hacia Colònia de Sant Pere o Betlem, está más alejada del pueblo (unos 15-20 minutos en coche) pero ofrece cercanía a calas tranquilas y vistas al mar; es la mejor opción si buscas tranquilidad y no te importa coger el coche a diario. Entre medias, las fincas rurales diseminadas por la campiña, como Finca Bionic o Can Sua, ofrecen privacidad total y parcelas grandes, aunque dependes del vehículo para todo. Son Calletes, por ejemplo, es una buena muestra de casa reformada con materiales tradicionales en un entorno agrícola.
Las diferencias entre propiedades no son solo de ubicación. Las villas suelen tener jardín, piscina y terraza con barbacoa, y están pensadas para grupos o familias; las casas de vacaciones son más pequeñas y a menudo comparten estilo tradicional mallorquín, con vigas de madera y piedra vista. Los hoteles y apartamentos, aunque minoritarios, ofrecen servicios como recepción o limpieza diaria, algo que no encontrarás en las casas privadas. Antes de reservar, revisa si el precio incluye sábanas y toallas, el consumo de agua y electricidad (en verano el aire acondicionado puede disparar la factura si no está incluido), y si hay depósito de fianza. También mira las políticas de cancelación, porque muchas casas exigen un pago por adelantado del 30% o 50%.
En cuanto a precios, la temporada alta (julio y agosto) es la más cara y suele exigir estancias mínimas de una semana. Si quieres que el alojamiento salga mejor de precio, apunta a mayo, junio o septiembre: el clima sigue siendo bueno para la piscina y los precios bajan entre un 20% y un 40%. Para llegar, lo más práctico es volar a Palma de Mallorca y alquilar un coche en el aeropuerto; desde allí son unos 70 kilómetros por la autopista MA-15 hasta Artà, aproximadamente una hora. El transporte público existe (línea de bus desde Palma), pero es poco frecuente y no te permitirá moverte con libertad entre las fincas y las calas, así que el coche es casi imprescindible. Dentro del pueblo, todo se hace andando, y para las playas cercanas como Cala Torta o Cala Mesquida, el trayecto en coche es de 15 a 25 minutos.
El precio medio ronda los 1.158 euros por noche, aunque hay opciones desde 249 euros. Para pagar menos, evita julio y agosto; en mayo, junio o septiembre los precios bajan notablemente y la oferta es más amplia.
De mayo a junio y en septiembre es ideal: el clima es agradable, las piscinas se pueden usar y hay menos aglomeraciones. En julio y agosto hace mucho calor y los precios suben, aunque es la temporada de playa por excelencia.
Si quieres salir a cenar o ir de compras sin coche, elige el casco antiguo de Artà. Si prefieres tranquilidad y calas cerca, la zona de Colònia de Sant Pere o Betlem es mejor, pero necesitarás coche para todo.
Vuela a Palma y alquila un coche en el aeropuerto; desde allí hay una hora de trayecto por la MA-15. El bus público existe, pero es escaso, así que el coche es imprescindible para visitar calas y fincas.
Comprueba si el precio incluye sábanas, toallas y consumos de agua y luz, porque en algunas casas se cobran aparte. También mira la política de cancelación y si exigen depósito de fianza, que suele devolverse al final de la estancia.